domingo, 25 de marzo de 2012

La corriente del río hace casi todo – Héctor Ranea


Hice lo que todo sabio chino hubiera hecho. Me senté a orillas del gran río: mi enemigo hecho cadáver no tardaría en pasar, cosa que sucedió en algunas lunas. El primero que pasó fui yo. Entonces, con toda tranquilidad, fui a saludar a los sabios. Al principio nadé unas brazadas, el río me llevó con ellos: aceptaron mis saludos, pero no me quisieron con ellos. Ahora floto rumbo al mar, mientras veo que espero a orillas del río. Debería, eso sí, haber elegido un lugar con más sombra. Se ve que aún soy demasiado tonto para ser mi enemigo.

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2 comentarios:

Ada Inés dijo...

Realmente excelente, HRS. Felicitaciones.

Ogui dijo...

¡Gracias, Ada!