sábado, 17 de marzo de 2012

Ansia - Rita Vicencio


La humedad de su dolor escurría lentamente, acariciando su piel mientras la teñía de escarlata, y yo observaba atento, tratando de eternizar ese momento, de ser partícipe de esa agonía. No había forma de calmar mi ansia, de apartar mi estática mirada de la delirante escena. Deseaba capturar y eternizar en mis pupilas la belleza de esa imagen. De haber contado aún con una cámara seguro que habría grabado cada segundo que duró, antes de que llegara la policía a detenerme. Pero, claro, ¿cómo podría haberle causado semejante daño si no hubiera tenido mi Canon a mano para destrozarle la cabeza?

Tomado del blog: Con sabor a ajenjo